@nashmabrou

Psicóloga

Felicidad & Alimentación

Es obvio que la felicidad y el bienestar emocional son dos objetivos que perseguimos constantemente. Para ello, es preciso entrenarse de manera constante creando una forma de vivir basada en el aumento de ese bienestar. El concepto Mental Gym es un método en el que se incluyen técnicas de entrenamiento para poder sentirnos mejor, aprender a administrar nuestras capacidades cerebrales y saber gobernar nuestros pensamientos. Hay que normalizar e instaurar el trabajo psicológico en nuestro día a día. No debemos acudir al psicólogo solo cuando algo nos perturba, sino para potenciar muchos aspectos personales vinculados a nuestro propio bienestar, como puede ser la alimentación.

Uno de los cuatro pilares fundamentales del Mental Gym es la salud. Debemos implicarnos en cuidar y cultivar nuestra salud a nivel físico, psicológico y espiritual. Para ello debemos desarrollar buenos hábitos, deshacernos de malas costumbre y potenciar nuestra constancia.

Para alcanzar una buena alimentación o, mejor dicho, una alimentación feliz, sería necesario cumplir con los siguientes consejos orientados a modificar nuestras rutinas y pautas de alimentación:

5 consejos para modificar nuestras rutinas y pautas de alimentación:

1) Mejorar el autocuidado. Alimentarnos de manera balanceada es una medida de autocuidado para mantener una buena salud física y mental. Los nutrientes que ingerimos y las rutinas que generamos con la comida influyen significativamente en nosotros. Y, a menudo, esperamos a estar bien para cuidarnos después, cuando debería ser al revés. Elegir opciones sanas de alimentos y bebidas nos ayuda a tener una mejor nutrición y bienestar en todos los sentidos.

  • Nuestra información debe ser básica. Es decir, ampliar nuestro conocimiento sobre aspectos como los nutrientes y priorizar alimentos no procesados. A partir de ahí, podemos acceder a otras informaciones, siempre desde nuestro propio criterio y experiencia. No toda la información que encontramos es válida.

  • No obsesionarnos contando calorías, ni revisando constantemente los ingredientes de lo que compramos. Tenemos que plantearnos nuestra forma de comer, nuestro cuerpo se irá adaptando a las cantidades que necesitemos para tener una salud mejor.

  • Comer y disfrutar con la comida está bien. Pero la comida no tiene porqué ser el centro de nuestra vida. Debemos evitar que la comida tenga demasiada presencia en todos los momentos.

2) Potenciar el vínculo con otros. Durante el World Happiness Summit en la universidad de Miami, Chef Maria Loi @chefmarialoi afirmó que “Nutrition is all about community”. Intentar comer acompañado también nos ayuda a mejorar nuestras relaciones. Y si además queremos cambiar de hábitos, aprovechar los vínculos nos ayudará a conseguir nuestros objetivos.

Si queremos sentirnos bien, es mejor compartir. Generar nuevas experiencias y no dejarnos llevar por el placer de comer aquello que deseamos. Se trata de un hábito que, como cualquier otro, podemos adquirir con la práctica.

3) Movernos. La alimentación está estrechamente relacionada con las calorías y la actividad física. Movernos no solo aporta beneficios a nivel físico, sino también a nivel psicológico. Uno de estos beneficios es disminuir el estrés y la ansiedad. Cuando realizamos actividad física incrementamos la producción de noradrenalina, que puede moderar la respuesta del cerebro al estrés.

  • Se trata de movernos sin necesidad de realizar entrenamientos físicos agotadores. El movimiento genera energía.

  • Una rutina diaria de un mínimo de 30 minutos genera beneficios, tanto para nuestro cuerpo como para nuestra mente, y nos permite focalizar la mente en otras cosas.

4) Gestionar nuestros pensamientos y emociones. La gestión emocional es vital para nuestra vida. Relacionado con la comida, también podemos hablar del hambre emocional. Hay un problema muy común que es la autorregulación emocional a través de la comida. ¿Sientes que batallas a diario con la ansiedad y la restricción relacionada con la comida? ¿Te sientes culpable tras salir de tus límites alimentarios?

  • Lo primero que debemos hacer para gestionar nuestras emociones será aceptarlas. Las emociones nos lanzan mensajes. Cuando aceptamos, resolvemos. Y tomamos consciencia de cuáles pueden ser los desencadenantes.

  • Como dijo Nietzsche: “Los pensamientos vienen cuando ellos quieren y no cuando nosotros desearíamos.” A menudo es importante que, aunque aparezcan pensamientos intrusivos no les demos valor, ya que probablemente nada tengan que ver con la realidad, sino con la interpretación que hacemos de las situaciones. Si tratamos de situarnos en el aquí y ahora, el momento presente nos alejará de la ansiedad futura y de la culpa del pasado.

  • Prácticas como el mindful eating o el mindfulness nos ayudarán a ser más conscientes de las emociones y sensaciones que nos produce la comida, ayudándonos a degustar y a disfrutar de forma más sana.

5) Dar estabilidad a nuestro sistema digestivo. Para ello será importante tener una alimentación sin azúcares añadidos, intentar reducir los alimentos procesados y bajar el consumo de carbohidratos. Si somos capaces de disponer del tiempo para preparar y disfrutar de una comida sencilla y sin complicaciones, además de tener la concepción de una buena alimentación y mantener una buena salud a partir de lo que comemos, también nos estaremos nutriendo de felicidad. Porque con estas pautas nos sentiremos mejor, más ágiles, más enérgicos y sanos. Es bueno plantearse que cocinar está muy bien, que con los alimentos primarios podemos hacer comidas sencillas muy sabrosas y con las que obtener mucho placer.

Con pequeños hábitos diarios podemos entrenar nuestra mente y nuestro corazón, disfrutando mucho más de la alimentación, así como del sabor, el olor y la textura de cada alimento.

Las personas que crean tener un problema con la alimentación deben acudir a su médico de cabecera habitual o bien a un profesional de la nutrición, como si de otra dolencia física se tratase.